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Divisas

Como el propio nombre sugiere las hipotecas multidivisa son préstamos hipotecarios en una divisa o moneda diferente de la del propio país, en nuestro caso el Euro. Como idea general, el beneficio que pueden aportar se basa en el cálculo de la diferencia entre una moneda y otra. Así, si la moneda en la que vamos a contratar la hipoteca está más baja que el Euro ganaríamos al cambio. Pero además, debemos fijarnos en que las condiciones del interés también sean favorables o, como mínimo, similares a las que podemos contratar aquí.

Los ejemplos más frecuentes son el yen, el dólar y la libra, aunque en los últimos años, lo que más se ha contratado ha sido hipotecas en yenes dado que Japón tenía unos tipos de interés más bajos que nuestro Euríbor y que la moneda también era más débil que el euro.

Para contratar una moneda en otra divisa hay que hacer un cálculo de futuro sobre la evolución de esa moneda. Esto es lo más problemático porque si bien a dos años vista se puede hacer una estimación a más largo plazo ya es casi un ejercicio de adivinación. Es decir que una hipoteca multidivisa supone correr un riesgo importante. Para intentar diversificarlo y que la hipoteca nos resulte rentable a largo plazo existen diferentes alternativas. Una de ellas es constituirla en varias divisas que puedan paliar las variaciones extremas mezclando una divisa constante con otra más volátil.


Cálculos necesarios antes de decidir

Al plantearnos esta opción lo primero que debemos analizar con nuestro banco es la oferta de monedas que nos ofrece y sobre que índice de referencia se van a calcular los intereses (el equivalente al Euribor, para entendernos).

El peligro más evidente de contratar hipotecas multidivisa es el riesgo divisa o de tipo de cambio: si contrato una hipoteca en yenes y el yen sube un 8%, mi hipoteca sube un 8% automáticamente. El otro riesgo es el del aumento del tipo de interés que funcionaría igual que si sube el Euribor. Finalmente, debemos tener en cuente la comisión por tipo de cambio de divisa, que podríamos necesitar la tendencia del mercado hace subir mucho la divisa en la que tenemos contratada la hipoteca. Estas comisiones suelen ser del 0,15% o el 0,20%, lo que se traduce en unos 450 euros para una hipoteca de 300.000 euros.

Con estos factores en mente lo más aconsejable sería hacer un estudio en profundidad partiendo de la base de analizar como han evolucionado los tipos y los cambios de divisa en el pasado y hacer los cálculos de lo que nos ahorraríamos en una situación favorable (con los tipos bajos y la divisa menor al Euro) y en una no tan favorable (con tipos más altos y la divisa más fuerte). Con los resultados deberemos hacer una comparación sobre lo que ha pasado también en la zona euro y si resulta favorable.

Además, debemos también tener en cuenta las condiciones para hacer amortizaciones anticipadas. De esta manera podemos tener una idea razonada de cómo van a evolucionar los mercados y cómo vamos a afrontar el pago de la hipoteca.

El perfil del contratante ideal

Como vemos, contratar una hipoteca multidivisa es una operación compleja (cualquiera lo es, pero en este caso más) y en la cual hay que asumir riesgos importantes por el ahorro al que se va a optar. El perfil ideal para este producto es el de una persona informada de la evolución de los mercados que se puede anticipar a futuras variaciones de los tipos de cambio y de interés. Además, es aconsejable para personas con un poder adquisitivo medio-alto, que puedan asumir subidas temporales de la cuota y realizar amortizaciones periódicamente para cancelar la hipoteca a medio plazo, en unos diez o quince años. Además hay que negociar personalmente con el banco porque este producto no se ofrece ni publicita a nivel masivo.

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